Se acercó a mi sin hacer ruido alguno.
Se puso delante de mi y con un cierto aire que todabia no podría definir se acercó.
Giró hacia mi espalda y desde hay puso su mano en la cintura,
con dulcura comenzó a subir por mi brazo,
acariciandolo como si de la misma seda se tratara.
Acarició mi cuello y frente a mis ojos me enseñó un pañuelo de tela.
¿Para qué sería ese pañuelo?
Al poco tiempo lo descubrí.
Con ese pañuelo me tapó los ojos para que no viera nada.
Él guiaba mis pasos, mientras me agarraba de la cintura.
Se paró en seco,
¿qué pasaba?
de repente noté que sus manos se habían desprendido de mi cintura,
¿dónde estaba?
Con mis manos golpeaba el aire buscando algo a lo que aferrarme, pero fue inútil.
De golpe y porrazo algo agarró mis brazos para que no se moviesen.
- Quitate el pañuelo.
Su voz calida golpeaba mi oido.
Me quité el pañuelo y frente a mis ojos todo era hermoso.
Una cama cubierta de pétalos,
unas sábanas bordadas en amor
conjunto a velas que iluminaban la pequeña habitación.
Bendito Cupido que me llenaste de amor,
un millón de gracias te debo por aquella noche de amor.
Cubiertos entre pétalos,
arropados en amor y
nuestros cuerpos fundidos en pasión.
*Texto no del todo ficticio.. ;) TE AMO NENE.
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